Estancia para olvidar
Estancia para olvidar. Un calor horrible, propio de Madrid en verano y no había ventilador ni aire acondicionado ni nada. Está la opción de abrir la ventana, que da al muy tranquilo paseo de la castellana, donde los coches no te dejan dormir. Las paredes de papel, podía escuchar al inquilino de al lado roncar. Y un solo baño para cuatro habitaciones, constantemente ocupado.
Hay que tener la cara muy dura para poner este alojamiento








