Maria Abreu 🤬
Experiencia sumamente decepcionante.
Pagamos varios miles de dólares estadounidenses por la gestión de nuestro proceso migratorio y, tras meses de espera, constatamos que prácticamente no existían avances reales. La comunicación fue muy difícil, muchas llamadas no fueron atendidas y nuestras consultas importantes rara vez recibieron explicaciones claras.
En varias ocasiones intentamos comunicarnos directamente con la oficina por teléfono sin éxito. Posteriormente, al preguntar por qué no habíamos llamado directamente, explicamos que sí lo habíamos hecho en numerosas ocasiones, pero nadie contestaba. La respuesta que recibimos fue que existían problemas técnicos con las líneas telefónicas. Sin embargo, esta situación se repitió tantas veces que terminó generando una gran desconfianza y una sensación constante de falta de transparencia.
Cuando finalmente obtuvimos acceso a nuestro expediente, encontramos múltiples errores en los datos registrados, incluyendo información de contacto incorrecta, dirección incorrecta, correo electrónico incorrecto y otros datos personales erróneos. Lo más preocupante fue que en repetidas ocasiones se nos aseguró que mi esposa estaba correctamente incluida en el sistema migratorio, mientras que posteriormente en Migración se nos informó que no aparecía debidamente registrada.
Además, tuvimos serias dificultades para recuperar nuestros documentos originales. En varias ocasiones solicitamos la entrega de nuestra documentación y percibimos una falta de colaboración innecesaria, incluso cuando sabíamos que la responsable se encontraba en la oficina. Esta situación nos generó una gran preocupación, ya que se trataba de documentos personales de nuestra propiedad.
En lugar de transparencia y apoyo, encontramos retrasos, contradicciones y una comunicación que consideramos inapropiada, agresiva e intimidatoria. Varias conversaciones y llamadas telefónicas fueron documentadas y grabadas por nosotros. En dichas grabaciones constan expresiones relacionadas con amenazas de intervención policial, cárcel, comentarios intimidatorios e insultos personales.
Además, durante una conversación se nos indicó que a mi esposa no se le permitiría entrar a la oficina y que se le impediría el acceso. Consideramos esta actitud totalmente inaceptable y contraria al trato profesional que cualquier cliente merece recibir.
Finalmente, tuvimos que acudir personalmente a Migración para conocer el estado real de nuestro expediente y obtener información que debió habernos sido proporcionada desde el principio. Gracias a estas gestiones descubrimos numerosas inconsistencias que nunca nos habían sido comunicadas.
Según nuestra experiencia, los honorarios cobrados no guardan relación con el servicio recibido. Después de todo lo ocurrido, sentimos que fuimos abandonados a nuestra suerte y obligados a resolver personalmente problemas que debieron haber sido gestionados de manera profesional.
Por todo lo vivido, por los errores encontrados en nuestro expediente, por las dificultades para obtener información clara, por los problemas para recuperar nuestros documentos, por la falta de transparencia y por el trato recibido durante este proceso, no podemos recomendar estos servicios.
Nuestra experiencia fue profundamente negativa y, si hubiéramos conocido de antemano todo lo ocurrido, jamás habríamos contratado esta representación profesional.
Por todo lo anterior, nuestra recomendación es muy clara: no recomendamos contratar estos servicios sin realizar previamente una investigación exhaustiva y verificar personalmente las referencias, las condiciones, los costos y el estado real del expediente. En nuestro caso, la experiencia fue tan negativa que, basándonos exclusivamente en lo que vivimos, recomendamos a otras personas buscar otra opción profesional para gestionar su proceso migratorio.






